Europa

LA ÚLTIMA ESTACIÓN

Viaje: 
La Ruta de la Seda

Jugando a ser bohemio en París, con la mirada en casa y media Europa a la espalda, me siento por última vez a reflexionar sobre el viaje. Muchas cosas sucedieron por el camino, muchos encuentros imborrables y algún desencuentro inevitable. Nada ocurrió como estaba previsto, nada estaba previsto y aun así el viaje fue tomando vida mostrándonos la dirección a seguir en cada momento.

CAMINO DE CONSTANTINOPLA

Viaje: 
La Ruta de la Seda

Llegamos a Bucovina con el único propósito de visitar los fantásticos monasterios que conservan sus frescos al aire libre a pesar del paso de los siglos y de los rigores de cientos de inviernos.
Pertrechados en Suceava ponemos nuestras esperanzas en manos de los que predicen el tiempo y, aprovechando una tregua del duro invierno, alquilamos un coche para desplazarnos con comodidad y para devolver a los campesinos los favores recibidos.

RETORNO AL PASADO

Viaje: 
La Ruta de la Seda

Nuestras huellas en la nieve huyen de Transilvania adelantando a los viejos carromatos que convierten las carreteras de Maramures en caminos del pasado. No podemos evitar la tentación que supone una tierra en la que las viejas tradiciones se resisten a perder su sitio. El progreso va desplazando poco a poco los antiguos estilos de vida y hasta los gitanos se inician en las artes de internet.

TIERRA DE VAMPIROS

Viaje: 
La Ruta de la Seda

Otro país, un lugar que hace volar la imaginación con sólo nombrarlo. Occidente se va fundiendo poco a poco como se funde la nieve en las estepas de Transilvania. Cada vez un poco más lejos de casa, los que allí quedaron van soltando amarras encorvándonos la espalda con el peso de su olvido. Vamos combatiendo el frío con la amable acogida de la gente, charlas en el mercado, muchos rumanos chapurrean nuestra lengua y curiosean el motivo de nuestra visita, convencidos de que la única salida es huír de esta tierra.

POLICIAS O LADRONES

Viaje: 
La Ruta de la Seda

La primera nevada fuerte nos sorprende en Budapest en paños menores. Hechizados por la lenta procesión de copos de nieve, los vemos caer desde las piscinas descubiertas de Szcheny. Poco a poco, entre los vapores que levantan los contrastes de temperatura, los tejados se van tiñendo de blanco. Relajados por los efectos de las termas y por el inusual espectáculo de ver nevar desde la piscina, la tarde pasa en un suspiro.

LAS ARMAS LAS CARGA EL WHISKY

Viaje: 
La Ruta de la Seda

La entrada en Hungría supone un cambio de aires, un lenguaje que nada tiene que ver con el que ya habían identificado nuestros oídos, una historia que, aunque a veces haya ido de la mano de la de las tierras que abandonamos, se apartó para escribir sus propias derrotas.

EL SILBATO DEL TREN

Viaje: 
La Ruta de la Seda

Los países que formaron la antigua Yugoslavia emborronaron las ventanas. Las montañas de Bosnia se escondieron en la niebla y las fértiles llanuras de Serbia dejaron una estela de campos de maíz bajo un resol huidizo. El tren canta su canción, con la mirada buscando el foco en ningún punto del horizonte somos espectadores de un panorama monótono. El Danubio nos acompaña en su lento viaje.

SIMULACRO DE ROBO

Viaje: 
La Ruta de la Seda

Despertamos en Mostar con nuestros espíritus más reposados, al fin y al cabo esta guerra forma parte del pasado y sus habitantes han decidido mirar hacia delante, ¿por qué no habríamos de hacerlo nosotros? Pequeños grupos de turistas comienzan a conquistar sus calles, y algunos valientes les muestran sus agallas arrojándose desde el puente que dio nombre al lugar. Expectantes apostamos por cómo se lanzará al vacío el chaval que mira ahora, concentrado, las aguas del río Neretva:

LA ARQUITECTURA DE LA GUERRA

Viaje: 
La Ruta de la Seda

Olvidamos el mar azul, nos adentramos hacia el continente y por el camino nos encontramos una frontera caprichosa que unas veces existió y otras no lo fue. Dentro de la frontera se recoge un país que sus imaginativos habitantes dicen que tiene forma de corazón. Es lo que tiene la arbitrariedad de las fronteras, son una cuestión de imaginación.

REFLEJOS EN LA PIEDRA

Viaje: 
La Ruta de la Seda

El asedio que sufrió Dubrovnik durante la guerra se repite cada día ante sus puertas. Cientos, miles de bárbaros desembarcan en su puerto con el ansia de desconocer un sitio más. Algunos caminan mirando la vida a través del visor de sus cámaras de vídeo, no hay tiempo que perder, hay que registrar cada rincón, cada piedra, antes de que la llamada de su lujoso barco les reclame para zarpar en pos de otra plaza que conquistar, otra muesca más que irá desplazando en la memoria recuerdos apresurados de visitas anteriores.