Pyrénées Atlantiques

GABAS-GOURETTE

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La vuelta al Pirineo

Desciendo hacia el pueblecito de Gabas entre la multitud que se ha congregado en el valle atraída por la magia de las vistas que ofrece el Midi; cuando llego al Chalet Refugio de C.A.F. es todavía pronto y está casi vacío. Marie me recibe como se recibe a alguien de la familia después de mucho tiempo y dispone todo para mi reposo.

BORCE-GABAS

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La vuelta al Pirineo

Entro en un Borce casi desierto por la hora de la siesta; no sé si aquí se hace la siesta, pero yo bien seguro que cuando llegue al albergue cumpliré con la costumbre.

LESCUN-BORCE

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La vuelta al Pirineo

Cuando llego al albergue Rando´Plume de Lescun, mientras hablo con los dueños para que me encuentren un lugar donde reposar mis fatigados huesos y mi alma contenta, aparece una cara conocida por el hueco de la escalera. Allí han llegado a parar mis infatigables ingleses. Con la alegría de encontrar una cara conocida y poder jugar a que uno está visitando a unos amigos, quedamos para disfrutar juntos de una última cena ya que es la última etapa de Mike y Derek.

STE. ENGRÂCE-LESCUN

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La vuelta al Pirineo

Antes de ir a dormir me cerciono de que al día siguiente no tendré que caminar los cinco kilómetros de carretera asfaltada que separan el camping de la GR; hablo con la dueña y me asegura que a las ocho y cuarto tiene que llevar a los niños al colegio, así que acordamos que sobre las ocho me estará esperando en la puerta del camping, con un bocadillo y la factura, para llevarme.

LOGIBAR-STE. ENGRÂCE

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La vuelta al Pirineo

Llego a Logibar después de haberme quedado atrás para intentar enviar las etapas que llevo retrasadas por falta de cobertura. En la carretera el sol me ha hecho un guiño, como para recordarme que existe, y después ha vuelto a ocultarse tras las nubes. Durante ese corto espacio de tiempo, la humedad acumulada en el asfalto ha comenzado a ascender de nuevo para volver a ser nube, dándole al paisaje un aspecto mágico.

CHALET PEDRO-LOGIBAR

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En el Chalet de Pedro la cena es tranquila, buena y abundante. Isabel se ha comprometido a alimentar nuestros desgastados cuerpos a condición de que cenemos a las seis de la tarde; después ella tiene otros quehaceres que la reclaman y le es imposible. Mike, Derry y yo no tenemos ninguna objeción, lo más parecido a una comida digna que hemos ingerido se remonta a los principios del día, cuando el sol era todavía joven y la jornada era todavía una incógnita que resolver.

ESTERENÇUBY-CHALET PEDRO

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La vuelta al Pirineo

Después de la agradable conversación con Jean llego con ganas al Gite de Andreinia; donde una buena ducha y una cena caliente me hacen olvidar las penalidades del vagabundo.
El día comienza exactamente como terminó el anterior; las nubes cubren todo el cielo y amenazan con deshacerse sobre la tierra en forma de lluvia.

BAIGORRY-ESTERENÇUBY

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La jornada ha sido ligeramente más corta de lo que estoy acostumbrado; por lo que el hecho de poder echar una buena siesta en el albergue Mendy me llena de alegría como niño chico. Devoro las páginas de mi libro, que es toda mi compañía puesto que nadie más ha venido; el fugitivo Forell camina para conservar su vida por las estepas siberianas mientras yo vivo mi camino por tierras más amables para el viajero.

BIDARRAY-BAIGORRY

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La vuelta al Pirineo

Cuando llego a Bidarray, el albergue de la asociación Auñamendi me recibe al pie de la GR; lo cual agradezco bastante porque ha sido una jornada bastante larga. Bidarray es un pequeño y tranquilo pueblo del Pirineo vasco donde sólo hay un par de sitios donde poder cenar. Elijo uno de ellos, en absoluto dejando la decisión al azar, y premio al cuerpo con una buena cena que será la energía para la etapa siguiente.

SARE-BIDARRAY

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Desde que he vislumbrado Sare hasta que llego a “La petite Rhune” pasa lo que me parece una eternidad, cruzo por unas cuantas granjas en las que no encuentro a nadie a quién preguntar, y cuando llego al pueblo me indican que el camping está un par kilómetros a las afueras. Resignado por tener que pasear un ratito más después de una larga etapa, el mal humor quiere hacer presa en mí; pero no sabe que por fin estoy en marcha de nuevo, y eso no me lo va a amargar un kilómetro de más o de menos.