Blog Jorge Fernandez

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CABO DE CREUS-EL PORT DE LA SELVA.

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La vuelta al Pirineo

Me despido de las últimas caras conocidas y tomamos el coche para dirigirnos hasta Cadaqués. Gracias a la generosidad de Begoña mi inevitable encuentro conmigo mismo se retrasa hasta las ocho de la tarde. Cadaqués está bastante tranquilo, dicen los lugareños que es porque en Francia hay elecciones. Allí me alojo en el hotel LLANE PETIT, donde un hospitalario Javier me hace sentir como en casa, conoce mis planes y no para de repetirme que si pudiera se venía conmigo sin pensarlo.

EL PORT DE LA SELVA-VILAMANISCLE.

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La vuelta al Pirineo

Comienzo pronto la mañana despidiéndome del mar Mediterráneo, aunque todavía lo vea a lo lejos durante algún día más, ya no volveré a su vera hasta el final de esta aventura.

VILAMANISCLE-REQUESENS

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La vuelta al Pirineo

Emilia me mira incrédula mientras me sirve una cerveza, le estoy contando mis planes para los próximos tres meses y aparece de repente una simpática ancianita que supongo debe de ser su madre.

REQUESENS-LA VAJOL

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La vuelta al Pirineo

Termino mis tareas diarias y como en Requesens no hay con quien hablar hago un par de llamadas y me preparo para dormir. El hotel de hoy no tiene ninguna categoría asignada pero es precioso, las estrellas le van apareciendo a medida que llega la oscuridad y la banda sonora es un clásico. El sonido del viento en las ramas acompasa con el murmullo de la fuente y poco a poco voy cayendo en un profundo sueño.

LA VAJOL-ALBANYÁ

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La vuelta al Pirineo

Can Quera no es una casa rural, es un palacio rural. Decorado impecablemente invita al descanso y la piscina es una bendición para mis músculos doloridos. A lo lejos se deja entrever el mar, ese mar Mediterráneo que abandoné hace tan solo dos días y que será el final de esta aventura.
Cristina me enseña orgullosa sus dominios, ha visto pasar a mucha gente en los seis años que el “palacio” lleva abierto y tiene muchas historias que contar.

ALBANYÁ-SANT ANIOL-TALAIXÁ

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La vuelta al Pirineo

Aunque la familia que me recibió en el Bassegoda park de Albanyá estaba en la puerta, los que están al frente del camping son Esteban y Laura, ellos se encargan de que me sienta como en casa, me ofrecen un bungalow y me invitan a cenar. Charlo un poquito con ellos sobre las curiosidades de la zona intentando averiguar quién era mi amigo del bosque pero no llegamos a ninguna conclusión. Esteban y Laura conocen el lugar pero se nota que no tienen el tiempo que les gustaría para poder disfrutar de estos increíbles paisajes.

TALAIXÁ-BEGET

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La vuelta al Pirineo

Talaixá es uno de tantos pueblos abandonados que convierten el Pirineo en una colección de nostalgias y tristezas. Hace ya siete años que murió su último habitante, “El Rodri”, pero este lugar sigue atrayendo con su belleza a caminantes venidos de cualquier parte (incluso ingleses). Hoy es sábado y ha venido a pasar noche Lluis, un chaval de diecisiete años que ha elegido Talaixá como objeto de su trabajo de fin de estudios.

BEGET-SETCASES

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La vuelta al Pirineo

A Beget parece que todavía no ha llegado la enfermedad que está ahogando al Pirineo, no recuerdo haber visto por allí ninguna grúa y quizás es por eso que tampoco tiene demasiados servicios. Es un pueblo de casitas de piedra, bien conservado y en el que uno siente tranquilidad nada más entrar.

SETCASES-VAL DE NURIA

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La vuelta al Pirineo

Mi catalán no es muy bueno, pero creo que Setcases significa siete casas, y de eso nada, es un pueblo bastante más grande que Beget, pero en esta temporada todavía guarda el encanto de un pueblo de montaña. Nada más llegar me encuentro con un anciano con dos bastones, y como le veo cara de tener buen sentido del humor le enseño los míos “¡Anda como yo buen hombre, a cuatro patas!”, se ríe y me suelta un: “Ya, pero tú no los necesitas”.

VAL DE NURIA-PLANOLES

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La vuelta al Pirineo

La montaña nos enseña a ser humildes, y como las puertas de entrada al salón del trono de antiguos castillos, nos hace bajar la cabeza para caminar en signo de respeto o para no partirnos la crisma. Cada uno lo tome por donde quiera, pero lo cierto es que si uno camina con la cabeza erguida con toda seguridad tropieza; y eso es lo que me pasó bajando del Coll de Tirapits golpeándome la rodilla. No fue nada serio pero me obligó a reposar un día en el albergue del Pic de l´Aliga en Nuria.