AUNAC-ROUZE D´USTOU

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La vuelta al Pirineo

El albergue de Aunac está separado del pueblo vigilándolo desde una terraza del terreno. Allí Claudine y su gente tienen casi cuarenta burros con los que organizan excursiones por los montes de la zona. Me tienta la idea de alquilarles uno para lo que me resta del viaje, pero me muerdo la lengua porque me imagino la estampa de ir cargando con la mochila y arreando del burro; mejor me quedo como estoy.

CABAÑA DE AOUEN-AUNAC

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La pequeña cabaña de Aouen hace equilibrio en una ladera de la montaña para no caer al vacío. Está muy bien conservada y es un lugar acogedor para pasar la noche. Me instalo cómodamente en el fugaz hogar improvisado, como una cena muy precaria –después de estos días comiendo delicias en los albergues, el queso, el pan y la longaniza seca saben a poco–, y me dedico a presenciar pacientemente cómo los rayos de sol proyectan la sombra de las montañas perdiendo terreno mientras avanza la noche.

EYLIE EN HAUT-CABAÑA DE AOUEN

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En Eylie sólo la pareja que cuida del albergue reside allí constantemente. Dos personas para un pueblo seguramente bullicioso no muchos años atrás por la presencia de las minas; curioso ejemplo de lo que le ocurre a un valle cuando concentra todas sus fuerzas en una sola actividad. Inevitablemente pienso en qué pasaría si desapareciera la nieve. Muchos valles presentarían la misma estampa de telesillas abandonados, casas derruidas y pueblos de dos o tres habitantes.

FOS-EYLIE EN HAUT

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Al Gite de Fos llega Santiago a la hora prevista para preparar el artículo sobre mi aventura que aparecerá en el próximo número de la revista Balades. En la parte fotográfica no me siento muy cómodo porque prefiero estar al otro lado de la cámara, pero la conversación con Santiago, un gran conocedor del Pirineo y de la fotografía, se alarga hasta la hora de la cena que llega sin previo aviso.

ARTIGUE-FOS

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Artigues es un pueblo chiquito de la montaña que esconde tras las nubes las más altas cimas del Pirineo. El Aneto, las Maladetas, el Perdiguero pueblan su horizonte pero hay días, como hoy, que prefieren guardar su intimidad bajo una espesa capa de nubes.
Al llegar al único albergue del pueblo un grupo de franceses ha tomado ya posiciones; me instalo y comienzo la espera habitual de la hora de la cena. Afortunadamente la costumbre francesa hace que el intervalo de tiempo sea suficientemente corto.

ESPINGO-ARTIGUE

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Ramón y yo llegamos al refugio d´Espingo, o al menos eso nos parece porque con la niebla cerrada que nos acompaña podríamos estar en cualquier otra parte. Dentro entramos en calor, los guardas, siempre con una cara amable se disculpan por los horarios tan poco ajustados a nuestras costumbres latinas y ríen cuando comprueban que seremos los últimos en desayunar junto con una pareja de pamplonicas que han escapado de la vorágine de San Fermín.

LOUDENVIELLE-ESPINGO

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Mientras espero la llegada de Ramón, el montañero con el que coincidí en el refugio de Bujaruelo, me doy un pequeño paseo por Loudenvielle. Ya ha comenzado la temporada turística y los pocos establecimientos que tiene el pueblo están rebosantes de humanidad. Se diría que el ser humano está esperando que lleguen sus vacaciones para poder ir a comprar a tiendas diferentes.

SAINT LARY-LOUDENVIELLE

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Al final del descenso una muchacha sentada sobre la piedra levanta la cabeza y me pregunta aburrida si yo soy Jorge. Marta lleva esperando un buen rato y la tarde invita más a echar la siesta que a estar esperando bajo el calor sofocante; así que los dos nos inclinamos por cambiar impresiones pertrechados bajo una sólida sombra y armados con una buena jarra de cerveza.

LAC DE L´OULE-SAINT LARY

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Desde lo alto diviso el Lago de L´Oule, hace calor y el agua, de un color azul profundo, invita a sumergirse en su regazo. Cuando llego a la orilla una brisa fresca me hace desistir de mis pretensiones acuáticas. “Otro día”, me digo al oído mientras me dirijo al Chalet Refugio de L´Oule, donde Karine y Audrey me reciben amablemente y una cerveza bien fría sentado al sol en la terraza del Refugio pone fin a una estupenda jornada de montaña.

BARÈGES-LAC DE L´OULE

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En el refugio L´Oasis de Barèges recibo con alegría la visita de Pedro Lucas; con alegría pero para ser sincero también con miedo. Las excursiones con Lucas por la montaña nunca están libres de sorpresas, y a menudo se convierten en jornadas increíbles rayando a veces el surrealismo. Vamos a cenar y mientras recordamos anteriores salidas al Pirineo nos damos cuenta de que ha pasado ya demasiado tiempo desde la última.

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